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El Saltador de Obstáculos

Buhogris , 12/03/2015    
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Tengo un tio que lleva años pidiéndome que vaya a uno de sus campos de naranjos a hacer esperas para ver si cesan los constantes daños que los jabalies le hacen cada noche. El caso es que han sido pocas veces las que he ido. En ocasiones porque no entraban con suficiente frecuencia para hacer un seguimiento,otras veces por tratarse de alguna hembra con sus rayones y los últimos años, por haberme negado a pagar el "impuesto revolucionario" que nos han impuesto a los esperistas de mi localidad y haber renunciado por ello a cazar.

Pues bien, ante la insistencia de mi tio y al haber decidido cazar este año en este coto, visité el citado campo para comprobar que el autor de los daños, era un único ejemplar que a tenor de las huellas que dejaba, podría tratarse de un buen macho.Tras varios días sin tocar el maiz que le dejé como golosina, este empezó a desaparecer de un día para otro. Sin embargo, no tenia certeza de que fuese un jabalí quien daba buena cuenta de el, ya que no quería poner piedras tapando el maiz, por no dificultar el trabajo de mi tío en el campo.

Había comprobado que un bando de palomas frecuentaba los alrededores del campo y podría ser que fuesen ellas las que se comían el maiz,así que decidí acompañar el maiz con un puñado de almendras.

En cuanto el visitante nocturno entró en contacto con las almendras, la frecuencia de sus visitas fue en aumento y le hice una primera espera a la que solo acudió un zorro en su careo nocturno.

Otro domingo, festividad de San Cristobal y patrón de mi pueblo, cuando había iniciado el viaje hacia el otro coto donde cazo habitualmente y donde había decidido hacer una espera esa noche, cambié de repente de opinión y me enfilé hacia el campo de mi tío, aprovechando que lo había cebado la mañana del sábado, con la intención de hacer alli la espera. De este modo estaría mas cerca de casa y no tendría que trasnochar tanto, que ahora que estoy trabajando hay lujos que no me puedo permitir.

Mi sorpresa fue grande al comprobar que el cebo habia desaparecido así que me calcé las botas de goma y repuse el cebo para sentarme a esperar tranquilamente.

No tardó en acudir al cebo un conejo al que al poco tiempo le acompañaban otros tres jugueteando entre ellos y echando algun bocado al maiz de tanto en tanto. Hay que ver cuantos conejos tenemos este año. Ya veremos cuantos quedan a la hora de la verdad.

Desde mi puesto, en lo alto de un talud de tierra, observaba los juegos de los lagomorfos mientras la luz diurna me lo permitió, pero la oscuridad llegó y con ella se fue mi distracción.

La tranquilidad se veía alterada de cuando en cuando por el ruido del riego por goteo y algún coche que se oía pasar por las cercanías. Los ladridos de unos perros de una casita de campo cercana me pusieron en alerta varias veces, pero solo fueron falsas alarmas hasta que el llanto de un bebe me sorprendió.

Al principio creí que eran los ladridos lejanos de algun zorro, pero pronto los identifiqué claramente el llanto de un bebé. Sin duda venían de alguno de los chalets que divisaba a lo lejos y que la brisa traía hasta mi puesto.

Precisamente mientras escuchaba al bebé, el chasquido de una rama requirió toda mi atención. Habia sonado a mi izquierda, justo en un campo perdido cubierto de altas matas de hinojo y de hierbas secas bastante altas. Sin duda el jabali habia decidido hacer su entrada poor ese lugar para evitar la presencia de los perros que habia oido con anterioridad. Parece que no fueron del todo falsas sus alertas.

Al momento de oir el chasquido, el cochino se puso a coger aires para asegurarse de tener franco el camino hasta el cebadero. Una vez hecha la comprobación, lo escuché avanzar lentamente hasta el lugar donde tenia dispuesto su menú. Pude observar como el bulto negro, daba varias vueltas alrededor haciendo pequeñas paradas para escuchar y coger aires.

Cuando llegó hasta el maiz, pude observarlo con los prismáticos perfectamente cruzado, pero quería asegurarme de que era un macho y que ademas venia solo. Mientras lo observaba con los prismáticos, temía que el llanto del bebé que todavía continuaba, pudiese ponerlo en fuga así que cambie los prismaticos por el rifle.

Además, hizo el guarro un cambio de posicion, quedándose terciado dándome vista a su parte trasera pero permitiendome la vision de la parte de atrás de su paletilla derecha.

Decidí no esperar mas y apuntar a su paletilla derecha un poco hacia atrás, para tener seguridad de alcanzar sus órganos vitales.

Retícula en su sitio y los 180 greins de la Norma Plastic Point vuelan hacia el objetivo provocando una rapidísima y creo que larga carrera del cochino.

Miro el reloj y son las 23'15. Ha sido tempranero, menos mal. Espero media hora, recojo los bártulos y voy al coche desde donde llamo al compañero para que venga a ayudarme con el pisteo. Cuando llega el compañero vamos hasta el tiro y se distingue perfectamente la arrancada ,pero no hay sangre.

Comienzan los nervios por no encontrarla de inmediato, pero pronto distingo las primeras gotas que rapidamente van en aumento.Tenía claro que lo había acertado y el rastro me va confirmando cada vez más, que el cochino va bien pegado.

El compañero detrás de mi con su linterna y yo con el rifle terciado y con mi linterna de cabeza, vamos siguiendo un rastro de sangre hasta alcanzar un margen de cemento al final del campo ,que distará al menos casi 80 metros desde el lugar del disparo.Ya me habia parecido después del disparo una larga carrera.

Lo curioso es que en su carrera, el cochino ha saltado el margen de metro y medio de altura ,para internarse en el siguiente campo. Aquí cuesta un poco mas seguir el rastro, ya que los naranjos son de mayor tamaño y perdemos varias veces el rastro.

Pero la cantidad de sangre permite recuperarlo sin mucha dificultad y avanzamos unos veinte metros hasta llegar a otro margen de cemento de tres metros y pico, pero esta vez de caída. Pensamos que no ha podido saltar por alli y buscamos el rastro en otra dirección. No aparece nada asique es evidente, aunque nos cueste creerlo, que debe haber saltado el desnivel para internarse en otro campo perdido que linda con los naranjos.

Ante la imposibilidad de bajar por allí, le digo a mi compañero que me siga hasta un punto que conozco para acceder al perdido. Mientras avanzamos comentamos como ha podido alejarse tanto con el rastro que va dejando y cuando salto una acequia que separa el campo de mi tío de aquel donde se ha debido internar en su huída, lo encuentro mas seco que la mojama, medio tapado por las altas hierbas.

Vaya bicharraco. Me tiemblan las piernas, pero no por el tamaño del animal que estará cercano al centenar de kilos, sino de pensar lo que vamos a tener que pasar para sacarlo de allí y arrastrarlo mas de 100 metros para cargarlo en el coche.

El acceso al campo de mi tío, está cortado por un cable para impedir los robos y para evitar la entrada de vehículos al campo, asique ante la imposibilidad de localizar a mi tío para que me de la llave del candado, no queda otra que arrastrarlo.

La necesidad agudiza el ingenio y mientras vamos hacia el coche a dejar el rifle, se me ocurre que si el cable no esta muy tenso, quizás pueda pasar con mi quad por debajo de el. Despues de comprobar que probablemente pueda pasar por debajo, nos vamos a mi casa a por el quad con la intención de cargar el cochino en la parrilla delantera y poder sacarlo de allí hasta el coche.

Llegamos con el quad y milagrosamente pasa justito por debajo del cable, pero no acaban aqui las dificultades. Con muchísimo esfuerzo conseguimos remontarlo hasta el quad, teniendo que atravesar una acequia bastante honda y cargarlo en la parrilla .Después de ponernos de sangre hasta las pestañas (y poner tambien el quad) conseguimos llevarlo hasta el coche y cargarlo.

Se presenta ahora el problema que más me angustia. En la vieja nevera donde suelo poner algun cochino, para que se conserve fresco hasta el momento de aviarlo al día siguiente, este no cabía ni de coña.

No queda más remedio que aviarlo en el momento,asi que nos ponemos manos a la obra y entre que hacemos fotos, lo aviamos y limpiamos, se nos hacen las 5'20 y al ratito tengo que estar en el tajo para trabajar.Y pensar que me había quedado en este puesto por no trasnochar demasiado .

Os dejo unas fotos de las "manitas" que gastaba el muchacho y de sus colmillos que ya estoy preparando para convertirlos en tablilla de recuerdo.

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  6  Comentarios
 
 
#1   26/07/2015 17:44:06
 
 
 
#2   26/07/2015 19:44:03
 
 
 
#3   27/07/2015 23:18:22
 
 
 
#4   default 27/07/2015 23:18:23
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#5   28/07/2015 0:25:47
 
 
 
#6   default 28/07/2015 0:25:47
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