Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia y poder ofrecer un mejor servicio. Al continuar entendemos que se acepta nuestra "Política de cookies."
 
Inicio | Crónicas | Crónica de Aguardo  
 

Crónica de Jornada de Caza

ZONA USUARIOS
 
Usuario:
Contraseña:
Mantener sesión abierta
  
 
 
 

Crónica de Aguardo 

 
 
Autor: CAROLINA  
1309  
 
Crónica
 
17-04-2015 primera noche de esperas de esta temporada. 21:15horas, ya anocheciendo, sentada en mi puesto de torreta, escuchando los sonidos de la naturaleza, cuando de repente observo a través de la pequeña ventana de mi tiradero como de frente va bajando un intrépido jabalí. Mi corazón empieza a latir a una velocidad que llega a asustarme. Lo pierdo de vista pero lo escucho recorrer los alrededores del cebadero, hasta incluso llegar a mi torreta, donde da un par de soplidos. Intento mantener la calma y no moverme para que no me descubra, sigue curioseando hasta que llega al cebadero. Dejo que empiece a comer y coja confianza pero sin demorarme demasiado por estar ya entrando la oscuridad de la noche, lo tengo en el punto de mira y disparo con mi 243 de cerrojo. Rápidamente vuelvo a cargar, visualizo el cebadero y escucho con el jabalí sale huyendo sin yo dar crédito, ya que en las veces que me he puesto en esta torreta no he fallado. El cabreo conmigo misma es tremendo y se ve incrementado cuando a las 23:00 vuelvo a escuchar a mi derecha otro intrépido, esta vez sinvergüenza ya que estuvo media hora merodeando y soplando sin entrar al cebadero. A las 24:00 vienen a recogerme mi padre y los 4 compañeros que también estaban en sus respectivas torretas, tras contar lo ocurrido, mi padre, que ya tiene años de muchas vivencias de caza, me dice "el gorrino esta muerto" si el segundo no quiso entrar por algo es. Vamos al cebadero y mi sorpresa fue encontrar sangre. Comienza entonces una búsqueda entre todos, encontrando a penas gotas, hasta que poco a poco vamos viendo más abundantes, seguidas e incluso el surco del agotamiento del intrépido jabalí. De repente, sorpresa colectiva y mis saltos de alegría y emoción al ver mi primer ejemplar de casi 90 kilos de peso y con unos colmillos que no están nada mal. Me sentí como niña con juguete nuevo, pero lo mejor fue la alegra de mis compañeros por mi azaña, aun sin haber tenido ellos suerte y la alegría y cara de felicidad de mi padre. A veces donde menos lo esperas te llevas empujones de energías y alegrías que te hacen olvidar toda clase de decepciones.
Imprimir Documento
Puedes enviarnos tu crónica y ganar puntos para premios de caza gratis
pinchando aquí o escribiendo a info@monterosycazadores.com